Una exposición, dos museosComisario: Vicent Todolí
La exposición se ha concebido exclusivamente a partir de las obras de conservadas en casa del artista y en la Fundació Antoni Tàpies, y sigue dos líneas de trabajo diferenciadas: por un lado, las grandes composiciones murales; por el otro, los objetos cotidianos y los materiales pobres.

Antoni Tàpies,
Azul emblemático, 1971
© Fundació Antoni Tàpies, Barcelona / Vegap, 2013
En el Museu Nacional d'Art de Catalunya se presenta la evolución de las composiciones murales a través de un recorrido que abarca toda su producción artística, desde mediados de los años cuarenta hasta 2011, desde la pastosidad y el grosor de la pintura de los primeros años hasta la experimentación con nuevos materiales, como el barniz, el látex y las planchas de metal de las décadas siguientes. La muestra pone de manifiesto el interés constante de Tàpies por la materia con dos enfoques distintos pero complementarios: como rechazo al lenguaje artístico tradicional, y como sinónimo de cambio y de trasformación.
En la Fundació Antoni Tàpies la selección se centra en una serie de obras desde 1946 hasta 2009 que evidencian el interés de Tàpies por los materiales pobres y los objetos: desde el uso del cartón, hilos y cordeles de las primeras obras, hasta el ensamblaje y la incorporación del objeto en la superficie de la tela que se ponen más de manifiesto a partir de finales de la década de 1960. La selección hace patente la voluntad de Tàpies de magnificar lo que se considera pequeño e insignificante, para mostrar que todo aquello que se concibe como marginal puede sugerir ideas esenciales.
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