El ábside central de Sant Climent de Taüll, con la figura imponente del Cristo en Majestad, una de las obras maestras de la pintura románica, es uno de los puntos culminantes de este recorrido. Constituye una de las representaciones más logradas y convincentes de la imagen de Dios alejado del hombre, con una marcada voluntad antinaturalista y una sutil geometrización de las formas. La presencia de un maestro excepcional es posiblemente reflejo del poder económico de los señores del valle de Boí, los Erill, y de la personalidad del obispo de Roda, Ramon, que consagró la iglesia en 1123. El ábside septentrional es de otro autor, relacionado con algunas de las pinturas de Santa Maria de Taüll. Varias muestras de mobiliario y de objetos litúrgicos del románico completan este espacio.