El MNAC incorpora a su colección permanente la pintura de Ramon Casas Toros (Caballos muertos) o A l’estiu, tota cuca viu, obra que forma parte de una serie de escenas taurinas que realizó el pintor en 1886, al regreso de una de estancia en Madrid donde tomó apuntes para una composición taurina de grandes dimensiones.
El MNAC ha adquirido esta obra en French & Company, de Nueva York, por 410.000 €.
Esta pintura se presentará al público por primera vez con motivo de la exposición Invitados de honor. Exposición conmemorativa del 75 aniversario del MNAC, que se inaugurará el próximo 1 de diciembre.
La incorporación de esta obra a las colecciones del MNAC permite completar brillantemente el magnífico conjunto de pinturas y dibujos de Casas que conserva el Museo con un tema, el de los toros, que hasta ahora no estaba presente en la colección y por el que Casas tuvo una especial predilección en los inicios de su carrera artística, no solo por su afición al espectáculo taurino como a las posibilidades que éste le ofrecía desde el punto de vista plástico.
Hasta ahora, esta obra sólo se conocía por la reproducción que publicó la revista Pèl & Ploma en su portada del 15 de mayo de 1901, hecha a partir de un grabado monocromo, con el título de cariz sarcástico de A l’estiu, tota cuca viu, que posiblemente se debe a Miquel Utrillo, que ejercía las funciones de director de la revista. Esta magnifica pintura, que formó parte de la primera exposición antológica que el artista celebró en la Sala Parés de Barcelona en mayo de 1900, debió de ser adquirida directamente al pintor por Charles Deering, el millonario americano amigo de Casas que reunió un número importante de sus obras. Esta pintura permaneció en su colección y la de sus descendientes hasta que en 2007 fue subastada en Christie’s de Nueva York.
Ramon Casas (Barcelona, 1866-1932) fue el mejor pintor de la primera generación modernista y, junto con Santiago Rusiñol, el impulsor de la renovación de la pintura catalana de finales del siglo XIX. Con tan sólo 15 años inició una estancia en París para ampliar su formación que se prolongó tres años, un privilegio que no tuvo ningún otro pintor catalán de aquel momento. Junto a esta circunstancia tan favorable para quien quería dedicarse a la actividad artística cabe destacar las dotes de Casas para la pintura y para el dibujo y su capacidad para cultivar con el mismo éxito el paisaje y el retrato, si bien fue este último género el que proporcionó un mayor reconocimiento y le consagró como el retratista más codiciado por la burguesía barcelonesa.
Cuando en 1886 pintó la obra que ahora ha adquirido el MNAC, Casas tenía sólo 20 años, pero había realizado ya una producción notable, más propia de un artista experimentado que de un pintor novel como era entonces. El nuevo camino emprendido por el artista en París se puso inequívocamente de manifiesto en la serie de pinturas de tema taurino que realizó entre 1884 y 1887, de las cuales esta obra es un ejemplo paradigmático. Se trata, en definitiva, de una magnífica incursión en un tema que le era tan grato y que supo representar sin caer en los tópicos propios de este género, captando una atmósfera auténtica con el público abigarrado e informe y unas atractivas gamas cromáticas.
Ficha de la obra
RAMON CASAS (Barcelona, 1866-1932)
Toros (Caballos muertos) o A l’estiu, tota cuca viu
1886
Óleo sobre lienzo
73,7 x 64,8 cm
Firmada y fechada «R.Casas 86» en el ángulo inferior izquierdo
Museu Nacional d’Art de Catalunya, Barcelona
Bibliografía
«Cataleg de l’exposició…», Pèl & Ploma, Barcelona 1900, 50-52, cat. núm. 14
«A l’istiu tota cuca viu», Pèl & Ploma, Barcelona, 15 mayo 1901, 76, portada
Coll, I., Una vida dedicada al arte, Múrcia, 2002, p. 158, cat. núm. 075-076, fig. p.159.